POEMA OTOÑAL
POEMA OTOÑAL
A Jeanette
La tarde se desmorona en un aliento
De soles pálidos y maltrechos
Y tus ojos claros deshechos
Esparcen lágrimas en el viento.
En la mirada del caminante
Que siempre tiene prisa
Y no detiene su fatigada marcha
Eres leve brisa, paloma helada
Tiritando en el desamparo de la escarcha,
Un crisantemo ajado
En la solapa raída del traje gastado
Del poeta cobarde que también llora
Y con su llanto este poema decora.
Las sombras vuelven hacia los espejos
Y te quedas, a solas con tu pensamiento
Preguntándote, por que hoy está tan lejos
El amor, por que nadie siente el tormento
Que incomoda tu alma. Una nube conmueve
El cielo y en tu piel se abre una nueva herida
Quizás hoy tras el cancel de tus párpados llueve
Y abrazada a una pena te quedas por fin dormida.
No podrás escapar a la doliente lanza del destino
No intentes volar aunque agite alas un sombrero
Por que siempre caerás sin paracaídas al mismo agujero.
No te preocupes por que al final del camino
Podrás ver, todo aquello que nunca has soñado
Tibios latidos de un corazón reconquistado
Que sacudido por las sombras retorna del pasado.
Sueña y verás, Jeanette como el sol de la mañana
Vuelve a cubrir de miel y rocío tu ventana.
Sueña y veras como vuelven a tu jardín las mariposas.
Sueña y veras que los días de sol todas las cosas
Son muy diferentes aquí en la ciudad de San Luis.
Sueña y veras cómo al fin vuelves a ser feliz,
Gritaras que los cuentos no tiene finales tristes
que un corazón se abandonan casi sin querer.
que un corazón se abandonan casi sin querer.
Un espejo se prenderá en la noche fuego en calma
y del dolor pasaras en un rapto sin escalas al placer
y sabrás al fin que este mundo no es amable ni prolijo
y que las esquirlas del amor por todas partes pueden caer
y del dolor pasaras en un rapto sin escalas al placer
y sabrás al fin que este mundo no es amable ni prolijo
y que las esquirlas del amor por todas partes pueden caer
Y entre muérdagos serás tan feliz danzando en tu ciega claridad
Y más allá de los arcos azules, sin saber te sentiré tanto
Que escucharé tu risa como un suave y delicado llanto
Deshaciéndose entre todas las ventiscas de la inmensidad